lunes, 29 de diciembre de 2025

GOTA DE LLUVIA.

 Quisiera ser una lágrima tuya, una gota de cristal nacida en el cielo azul de tus ojos. Quiero deslizarme por la suave pendiente de tus mejillas, como un río diminuto que busca el mar. Deseo vivir un instante en la cálida playa de tu boca, antes de perderme en la inmensidad de tu ser. Así como la lluvia, que nace en las nubes esponjosas, vive en el azul infinito del cielo, y finalmente muere en la tierra sedienta, yo quiero experimentar la vida a través de ti.

Pero no anhelo morir en la fría tierra de tus pies. Prefiero habitar en el jardín secreto de tus labios, en la flor de tu sonrisa, en el dulce néctar de tus besos. Si me lo permites, quiero morir allí, envuelto en el aroma de tu aliento, en la calidez de tu amor.
Y quiero que sepas que esas gotas que ves caer, esas lágrimas que parecen brotar de mis ojos, no son de tristeza por tu partida. Son solo dos gotas de lluvia, dos pequeñas gotas de un cielo interior que llora por la belleza de tu recuerdo, por la alegría de haberte conocido. Son gotas de lluvia pura, que reflejan la luz de nuestro encuentro.


Quisiera ser esa gota
para bordear tu mejilla,
desde tu suave mirilla,
que acoge esa nota
y que tan brillante brota,
hasta llegar a tus labios,
dejando atrás tristes resabios
que buscan volver sobre mí;
donde te desobedecí
detrás de tu pintalabios.





Autor 

Antonio Carlos Izaguerri 

ES UN RELATO, ES DOLOR, ES DECEPCIÓN.

A veces debes decir basta, no por cansancio, no por derrota, más bien por dignidad, porque tú no eres el pasado, eres el presente; debes conformarte con la sobra, con lo que queda, con lo que te dan, hasta con lo que te toca.

 

Y no te puedes quejar y lo sabes; tu corazón grita de coraje, grita como una cobarde, pero ya es tarde para lamentos. Fuiste una ciega porque no viste la señal de advertencia, no viste el golpe que se venía.

 

Estás metida en el lodo hasta los huesos, estás embarrada y no hay regreso, no hay punto final, solo hubo un punto de partida y apretaste el botón creyendo que por fin encontraste al amor de tu vida.

 

Y ahora que tienes una herida, quieres curarla, pero ya lo hecho, hecho está; no puedes echarte para atrás, tú no eres especial, lo sabes, lo sabías y aún así decidiste continuar y caíste.

 

Como el gato que cayó al pozo porque se vio reflejado y murió por curiosidad creyendo que lo que veía era su media naranja, solo eras el alquitrán usado para construir su carretera, un camino que para ti no tenía retorno, no tenía fronteras.

 

Quisiste saber hasta dónde podrías llegar y no pudiste siquiera ir hasta la mitad para descubrir que todo era una farsa, un engaño, que nada era real; eras solo el consuelo, eras la que llenaba el profundo vacío que dejaron los demás, el siguiente peldaño en pisar.

 

Nunca fuiste prioridad y esa es tu patética verdad; duele aceptar, y si no lo haces ahora, con el tiempo lo harás; fuiste solo la llave escogida para abrir la puerta hacia su libertad, pero nunca para ser su hogar.

 

No estuviste en sus planes, eras el muelle donde desembarcó con todo su equipaje; es duro reconocerlo, lo sé, pero no te queda otra, simplemente te debes resignar, llegaste después de varios, no mendigues exclusividad, no puedes pretender nada más.

 

Comprende que solo fuiste la piedra que usó para romper el cristal; tampoco existías en sus pensamientos, no eras dueña de sus sentimientos, tal vez ni te hallabas en sus sueños. Puedes sentirte pequeña; estás en tu derecho.

 

Ahora mírate, pareces una pordiosera que se arrastra por un plato de comida, perdiste toda dignidad, suplicas por migajas; ya no tiene nada para darte, ya dio todo lo que tenía, y lo siento, pero no fuiste tú quien obtuvo toda su esencia, su energía, sus deseos, sus caricias, y su vida; llegaste tarde.

 

Te eligió para escapar de su cárcel, se sentía prisionera y encontró en ti la salida perfecta, te lo dijo y no quisiste escuchar, era una llamada de alerta, pero decidiste ignorar y ahora mírate, llorando en silencio como si fuera la solución.

 

¿Qué pensabas? ¿Qué te adoraría? ¿Qué te admiraría? No seas ingenuo, ¡despierta! En ti solo encontró refugio, pero su corazón, su amor, sus suspiros, jamás, pero jamás fueron tuyos…

¡Acéptalo!





Autor 

Antonio Carlos Izaguerri 

¿SER FELIZ?

 ¿Ser feliz? Ya no, ya ni siquiera lo he intentado.

Tengo los sueños frustrados y el sentimiento agonizando.
La energía ya gastada me impide pensar con acierto.
Antes sí soñaba, ahora solo tengo insomnios y sudor frío.
Busco afecto como un niño huérfano, pero solo hay vacío.
Mi rumbo no tiene dirección, sentido, destino ni camino.
El brillo del sol lo aborrezco; me mantengo vivo en mi silencio.
Soy el timón roto de mi propio barco tristemente hundido.
¿De qué vale llorar, gritar, si siempre me cierran los oídos?
Busco calor donde solamente existe el frío.
¡Sigo herido!
Los besos, las caricias que desee jamás estuvieron presentes. 
Vivo de lo que me toca y de lo que me queda; vivo de nostalgia.
Respirar me cuesta; el dolor no me deja, vive en lo profundo.
En la oscuridad de mi ser me oculto; allí encuentro alivio y refugio.
Hace mucho dejé de ser yo; me miro al espejo y soy un completo desconocido.





Autor 
Antonio Carlos Izaguerri 

martes, 9 de diciembre de 2025

DOS ALMAS Y UN ENAMORADO.

Un día más despierto y eres en lo primero que pienso, mi blando corazón pareciera que bombea lagrimas en vez de sangre; al recordar tu cara dulce, tus labios de contorno suave adornando tu bello rostro. Ese corto cabello oscuro que me gusta tanto. Todo lo que se ve en ti desde la superficie, todo eso lo amo, me encantaría conocer tu interior para dejar de idealizarte y amarte aún más... y si es posible, arrodillarme y pedirte perdón por amarte tanto.

No quisiera incomodarte y que me borres de tu horizonte por completo. Yo te amo y de verdad lo hago. Por eso escribo, no para que los demás lean lo que te escribo, sino por ti y para ti. Por eso quiero aprender más y que mis poemas sean dignos de ser leídos por ti. Eres mi pequeño sol, y yo soy tu tierra, doy vueltas a lo lejos alrededor de ti mientras aprecio el brillo inmenso que te destaca.

Juntas en un mismo mundo pero por caminos separados, solo te veo a través de la lejanía, como una niña apreciando a una muñeca que jamás va a tener. Dos personas, dos cuerpos, dos corazones, dos almas... Pero solo un enamorado



CUANTO DUELE MI ALMA POR TI.

No sabes cuanto te extraño,
cuanto duele mi alma sin ti,
No sabes como quisiera 
abrazarte, sentir tu calor y tu amor.
Y en mi suspiro nacen mil 
poemas, que solo hablan de ti,
Hoy no te he dicho que te amo, 
pero en mi corazón, lo grito.

Aunque creo que solo en mis 
pensamientos lo he dicho,
Donde estará la mujer de mis sueños, la que ilumina mi vida.
En las canciones de dolor te 
encuentro, en cada nota que suena,
Donde estará la mujer de 
mis noches de soledad, la que me hace soñar.

¿Dónde estás, mi amor, que no 
te puedo encontrar?
¿Dónde estás, que mi corazón late solo por ti?
En cada rincón de mi alma te 
busco sin cesar,
Pero solo encuentro silencio y 
un vacío que no puedo llenar.

Mi corazón late por ti, mi alma 
te busca sin cesar,
En cada sueño, en cada pensamiento te veo y te siento.
Dime dónde estás, mujer de 
mis sueños, y ven a mí,
Porque sin ti, mi vida es un 
vacío, un dolor que no puedo soportar.



Autor 
Antonio Carlos Izaguerri