lunes, 29 de diciembre de 2025

GOTA DE LLUVIA.

 Quisiera ser una lágrima tuya, una gota de cristal nacida en el cielo azul de tus ojos. Quiero deslizarme por la suave pendiente de tus mejillas, como un río diminuto que busca el mar. Deseo vivir un instante en la cálida playa de tu boca, antes de perderme en la inmensidad de tu ser. Así como la lluvia, que nace en las nubes esponjosas, vive en el azul infinito del cielo, y finalmente muere en la tierra sedienta, yo quiero experimentar la vida a través de ti.

Pero no anhelo morir en la fría tierra de tus pies. Prefiero habitar en el jardín secreto de tus labios, en la flor de tu sonrisa, en el dulce néctar de tus besos. Si me lo permites, quiero morir allí, envuelto en el aroma de tu aliento, en la calidez de tu amor.
Y quiero que sepas que esas gotas que ves caer, esas lágrimas que parecen brotar de mis ojos, no son de tristeza por tu partida. Son solo dos gotas de lluvia, dos pequeñas gotas de un cielo interior que llora por la belleza de tu recuerdo, por la alegría de haberte conocido. Son gotas de lluvia pura, que reflejan la luz de nuestro encuentro.


Quisiera ser esa gota
para bordear tu mejilla,
desde tu suave mirilla,
que acoge esa nota
y que tan brillante brota,
hasta llegar a tus labios,
dejando atrás tristes resabios
que buscan volver sobre mí;
donde te desobedecí
detrás de tu pintalabios.





Autor 

Antonio Carlos Izaguerri 

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