1236 AUTOMATISMO.
Siempre hay algo más,
Algo más que palabras en papeles.
Que personas dentro de sus casas,
Hormigas en la yerba, o tal vez…
Más trabajo que empleados.
Pero te resignas a ese mundo surrealista.
Bajas la cabeza cuando menos debes.
Te escondes detrás de la bondad de tu alma,
Empañas tus espejuelos,
Piensas…
Bajas tu cabeza y continúas tu labor.
En casa, habitada solo por ti,
Quizás… alguien te
espera.
Abres la puerta de tu hogar,
Por más que grites nadie te escucha
Y entonces tiras las llaves encima de la mesa.
Te paras frente al caballete que carga tu obra,
Manchas tu ropa de pintura, hueles a oleo.
Sonríes, buscas parecido a los brochazos en un lienzo
A lo mejor, alguien que muere de amor,
O el desconcierto de un beso en el momento perfecto.
Pero tu pintura no vale nada,
Porque nadie te conoce,
Solo el Sol que te llama a tu ventana,
Para decirte que ya es de día.
Que tienes un trabajo,
En la oficina un montón de papeles.
Entonces, otro día más de café,
Tratar de mantener los ojos abiertos.
Aguantar esa oleada de personas quejándose,
Sostener la calma para escribir.
Y de vez en cuando,
Te dan unas enormes ganas de mandar todo a la mierda,
Pero a veces, es solo es a veces.
Pues limpias los espejuelos y sigues escribiendo.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
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