Eres como un laberinto, dijiste
verde, rebosante de vida.
En tus ramas, las criaturas anidan,
crecen y se abrigan.
Te adornan las flores,
las telarañas te envuelven.
Los niños te recorren alegres,
los adultos, preocupados.
En tus rincones y tus brazos,
los amantes se besan, se encuentran,
nacen sueños, se pierden, esperanzas.
Lugar de encuentro,
lugar de perdida,
eres tú el laberinto,
por eso nadie puede encontrarte.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
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