domingo, 24 de mayo de 2026

HABLANDO CON EL ALMA.


Podría decir que me rompe el alma recordar todo aquello y darme cuenta que tuve en mis manos la felicidad tanto tiempo y no lo vi. Una voz dentro de mí gritaba “es el”, no lo dejes escapar, pero no escuche. Podría decirlo, pero no puedo porque no hay alma, nada queda en su lugar, estoy vacía, gracias a mi triste cobardía.

 

Es raro otra vez dejar salir palabras desde mis manos, imaginar que es posible rehacer lo perdido, pero me gusta la sensación. No paran de moverse y dicen tantas cosas que no logro ordenar las ideas.

 

Me gustaría poder ser más clara y que se logren entender mis letras, pero el resumen más breve seria… Fui feliz sin pensarlo, hasta que cuando pensé ser feliz ya no lo era en realidad. Que extraño, ni yo lo entiendo, podría también decir que estuve llena de expectativas y sueños hasta que me arrancaron de cuajo toda sensación de felicidad y me prohibieron intentar ser yo otra vez.

 

Espero poder seguir mañana con mis locas letras e intentar transmitir con ellas lo que estuvo oculto en mí por tantos años. La niña que escribía garabatos en un papel sin esperar que fuera importante, pero eso era suficiente para ella. 




Autor 
Antonio Carlos Izaguerri 

SOMBRAS QUE HACEN EL AMOR.

Nuestros cuerpos se buscan,
como la luna anhelando al sol,
unidos en blanco y negro,
pinceladas de piel sobre piel.

En el borde de la luna oculta,
nos volvemos cielo y tierra,
donde el deseo eclipsa el día
y la cama se rinde a nuestros cuerpos.

No hay matices, solo tu aliento
susurrando secretos en mis labios,
mientras la penumbra nos envuelve
en un amor desnudo, de luces y sombras.

Tus manos, luna que oscurece
mi piel; sol que arde en el silencio,
nos transformamos en siluetas,
espejismos que se entrelazan,
fundidos en el claroscuro
de un amor que dibuja luces y sombras.

Es en la oscuridad donde te veo mejor,
cuando tu luz se oculta
y mi sombra te busca:
nos tornamos eclipse,
un instante eterno
donde la noche y el día
se funden en uno solo,
sobre el lienzo de nuestros cuerpos,
habitantes de la frontera
entre nuestra luz y nuestra sombra. 





Autor 
Antonio Carlos Izaguerri 

martes, 5 de mayo de 2026

DESCIFRANDO UN POEMA.

DESCIFRANDO UN POEMA

Noa Subin


AVISO DE AUSENCIA DE Noa Subin
Lamentableme me reubico de un lugar a otro en la riviera maya mexicana y no está a mi alcance contestar sus comentarios,debido a la falta de internet, en cuanto tenga oportunidad lo haré desde luego

DESCIFRANDO UN POEMA

 

Descifrar un poema es como abrir un cofre,

encontrar un tesoro escondido en sus líneas.

No basta con leer las palabras superficialmente,

hay que sumergirse en su significado profundo.

 

Primero, observa la forma del poema:

¿tiene rima, ritmo, métrica definida?

¿o es un verso libre, sin ataduras ni cadenas?

La forma ya te dice algo sobre su intención.

 

Luego, analiza el lenguaje que utiliza:

¿es sencillo y directo, o complejo y elaborado?

¿emplea metáforas, símiles, personificaciones?

Las figuras retóricas revelan su visión del mundo.

 

Identifica el tema central del poema:

¿de qué habla, qué sentimiento expresa?

¿es sobre el amor, la soledad, la naturaleza, la muerte?

El tema te da una pista sobre su mensaje.

 

Presta atención al tono y la voz del poeta:

¿es melancólico, alegre, irónico, reflexivo?

¿quién habla en el poema, a quién se dirige?

El tono y la voz te conectan con su estado de ánimo.

 

Relaciona el poema con el contexto histórico y cultural:

¿en qué época se escribió, quién era el autor?

¿qué influencias recibió, qué quería comunicar?

El contexto te ayuda a comprender su significado.

 

Pero, sobre todo, déjate llevar por la intuición:

¿qué te hace sentir el poema, qué imágenes evoca?

¿qué resonancia tiene en tu propia experiencia?

La interpretación personal es parte del proceso.

 

Descifrar un poema no es encontrar una única respuesta,

sino abrir un abanico de posibilidades.

Es un diálogo entre el poeta y el lector,

un encuentro de almas a través de las palabras.






Autor 

Antonio Carlos Izaguerri