miércoles, 25 de abril de 2018

VIVIR PARA AMARTE.

Lejos de la fiel penumbra, que antecede a mi aurora,
he pensado estos versos de amor sublime,
en sus cálidos labios, en sus sueños que añora,
he verseado mis sonetos para a usted pedirle
que ame mis labios que amor profesan,

Sí, he de vivir para seguir amando tu recuerdo,
tu esencia palpita dentro de mí
pecho, enlutado, pero entero,
No me abandones mi amor,
no quiero que me dejes en la cuneta
de esa ausencia que llega y en casa se queda,
he de vivir para seguir amándote
hasta que a tu lado pueda ir para quedarme.

Apiádese de este trovador humilde,
que en sus sueños de epopeyas le nombra,
su recuerdo lleva en su piel como sombra,
en sus cantadas victorias impetuoso pedirle,
que ame los versos que escribo para usted señora.

No me pidas que te deje ir.
Cómo puedes decirle a un buzo
Que nade a lo más profundo,
Que deje su tanque de oxígeno,
Porque éste pesa mucho y estará mejor sin él.
Así es mi vida sin ti,
Prefiero nadar contra corrientes
De lavas de mil infiernos
A no tenerte más junto a mí.

Si profesa usted conmigo
de este credo,
y con sus ojos me dice
lo que creo.
Déjeme amarla sin remedio,
oh señora.
No por necesidad enferma,
locura idiota.
Más sí porque mi espíritu
a usted añora
y ha sido de felicidad
perfecta cuota.

Permita señora que le arrope mi aurora,
que cada noche de luna tenga yo la fortuna de preguntarle
quedo al oído si desea ser la autora de este corazón
que cada día más la adora.                                                                                                 

Escuche de mí un concierto palpitante,
del interior que creí una y mil veces muerto.
Déjeme con estas notas abrigarle
y desvanezca con sus labios ya mi miedo.
De que la noche oscura me cobije
y en el silencio profundo yo me hunda
Sin haber rozado piel más bella.
Sin haber podido amarle, mi señora.

Como la metáfora más brillante,
"eres el soplo de vida en mi boca",
como el símil más excitante,
"eres como el perfume en mi piel",
que da el sudor en mi cuerpo,
y el hálito entre mis labios,
dejando la vida toda en ti...




Autor 
Antonio Carlos Izaguerri. 

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