De su mundo con intrigante y hermosa mirada,
he vivido esclavo, desde que vi sus ojos ante
mí,
su imagen de rosas y claveles adornada,
ha entrado en mí desde que la conocí.
Fue aquella tarde de enero por vez primera,
que tan oscura se veía antes de verla,
basto un momento y me sentí en primavera,
despertó en mí el deseo de tenerla.
Mis días fueron un mar de ilusiones por ella,
día tras día, yo moría por verla,
y aunque tan lejana como una estrella,
en mis sueños creía poder tenerla.
El amor vive del amor, y yo vivo de su mirada,
de sus ojos soy esclavo cuando la vi ante mí,
decirlo una y otra vez no me cuesta nada,
porque ella me cautivo desde que la conocí.
Solo queda rendirme ante este sentimiento,
que con ansias infinitas quiere gritar,
este amor intenso que a cada momento,
sale de mi alma y no lo puedo evitar.
Tal vez llegue ese día, y esto que yo siento,
De corazón a ella se lo voy a expresar.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
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