Con perfume de luna te haré un
versito con un pensamiento bonito,
y que tú lo sientas en tu corazoncito.
Y me dirás
Gracias amorcito está muy bonito
y yo dichoso estaré ,ya que lo hice sencillito
porque me inspire en ti mujer
y es lo que siento y es lo que te escribo.
Espérame a las Seis,
cuando salga la luna
Dónde quiera que tu estéis,
te voy a dar mi fortuna
No me esperes a las Siete,
pues soy hombre de palabra
y si te digo que me esperes,
es preciso a la hora señalada
Espérame junto a la fuente
que queda en la plaza central
y sin dimes ni diretes
a esa hora te voy a llegar.
Sé que te gusta andar siempre perfumada,
porque eres una mujer bella como ninguna,
No te preocupes, hoy vas a estar regalada,
porque te voy a llevar un perfume de luna.
Te escribo bajito, casi en un susurro,
para que la noche te cubra de arrullo.
Que la luz de plata te roce la frente,
y sepas que te amo tan sinceramente.
Con perfume de luna y aroma de flor,
te entrego en mis letras todo mi calor.
No busco las rimas de grandes poetas,
solo que en mis brazos por siempre te sientas.
Guarda mi versito cerca de tu pecho,
que con toda el alma para ti fue hecho.
Y cuando la luna te vuelva a alumbrar,
sabrás que a tu lado siempre quiero estar.
De luna será el perfume.
Oh, luna estás muy lejana,
mejor, yo prefiero el de Ana,
Fragancia que no presume,
me lo da de buena gana
porque su belleza asume.
No necesita hechizos ni estrellas caídas,
el amor sencillo tiene su propia magia:
es el café tibio que calienta las manos,
el susurro que llega sin avisar.
Es un beso que brilla como luna llena,
un abrazo que se convierte en hogar,
no busca grandezas ni palacios dorados
solo dos almas que bailan al mismo compás.
Su magia está en lo pequeño, en lo puro,
en cada gesto que sale del corazón:
es el amor que crece como una flor silvestre,
hermoso sin quererlo, sencillo sin razón.
Amado contemplado
Bajo esta luna caminamos
Tu y yo de la mano
Conversando de tanto
Otras en silencio
Otras sintiendo este suave viento
Que por un momento
Me hace perder en este nuestro momento.
Perfume de Mujer
Dime mujer que fragancia de rosa
Que me seduces tu piel mi preciosa
Todas las noches de Luna amorosa
Cuando te beso mi Luna gozosa.
Con perfume de luna
dibujas mi firmamento.
Como tú, no hay una.
Me orbitas en un momento.
Prefiero perder la cabeza por Dios
Que pedir permiso por la cabeza de una diosa
La luna es estrella natural, magia pura
Pues así es el amor de Venus, mera afrodita
Piel morena con canela, musa bronciadita
Que el cuerpo sigue siendo geometría de idólatras
Y un perfume lunar es fragancia colosal
Colosal como el cielo, fría como nada
Conquiste y fui galán, dueño de la luna o astronauta
Cuántas veces la bajé, cuántas veces no bastó
Cuántas veces pagué placer por voz,que atroz
Las veces que subí no pagaron lo que perdí
Tiempo que no valoré, vendí mi corona barata
Le puse precio a mi cabeza por musa cualquiera
Pero el amor viene y va como marea brava
Lo que no te dio una mujer a merecer
Lo heredarás de tus hijos, sangre de tu sangre
Amén... y que el cielo firme lo que la tierra calle....
Con perfume de luna
O perfume de sol
Yo te quiero a la una
Yo te quiero a las dos
A las tres y a las cuatro
Y a las veinte que restan
También te quiero amor
Con perfume de luna o perfume de sol
Con perfume de luna
me iría a acostar
para ver si la veo
mientras creo poder
admirar por la noche
esa imagen de paz
que pasea en el cielo
con cariño inmortal
mientras nos acompaña
en la noche ideal
para ver si el amor
se podría cantar
si miras a la luna
en su blanco portal
con perfume de hadas
que rodea el lugar.
Eres un sueño con perfume de luna. Tierra en que tú todo iluminas.
Con tu ser claro y tu blanca sonrisa. Con tu mirada curas mus profundas heridas.
Eres la hora, la flor sin espina, la fruta nas dulce y jamás mordida.
Eres la noche y la luz del día, el espacio lo llenas y todo vacías.
Eres un sueño de lluvia tan tibia. Voy atado a tu tiempo de sombras que brillan.
Un perfume de mujer,
seducen estos versos.
Entregando su querer,
Amando alma y cuerpo.
Yo trabajo como abeja,
en el panal de sus labios.
Y así; ¿quién se queja?
Me tiró, desde el armario.
La luna te mira siempre
desde su rincon prohibido.
se muere por poder verte
Para darle a la vida sentido.
Se extrapola en el río,
nace un nuevo nenúfar cada noche,
en el cielo una nube pálida y eterna.
Tu mirada se pierde, también sus arreboles,
dos mellizos traviesos de la luz.
El relente es la tímida alzada selenita,
puntillismo infinito,
forma una simetría de guarismos oscuros,
y tus luceros se numeran
igual que las estrellas,
fragmentados en vidrios sin imagen.
Así es tu fragancia, y tu silueta
donde se ve la luna es transparente.
Tu perfume se derrama
por el universo,
y los poetas hacemos
con su olor versos
tienes esencia
a pétalos de rosas,
Llenando a tu cara.
De fragancia.
Luna con aroma a flores.
Eres pura, eres blanca.
Y bonita como ninguna...
Con fragancia de flores
Y un rayito de luna,
Escribiré la fortuna
De éstos, nuestros amores;
Versitos de colores,
Que surgen de la bruma,
Pasión que se consuma
Exenta de rencores;
Tú eres mi inspiración:
Un verso sencillito
De mi gran frenesí,
Te doy mi corazón,
En este humilde escrito
Donde todo te di…
Con perfume de luna,
te abrazo tanto en la llena
como en la nueva,
sigo queriéndote.
Y mis brazos ya son más tuyos que míos.
La noche expulsa meteoritos,
no es destrucción: es un perfume extraído
de la textura blanca de tu alma.
Es el perfume que a la tierra cubre
con fotones de tu piel.
Soy afortunado al oler tu ser;
respirarte evapora la hiel
de las sombras que cubren el manto celeste.
Soy afortunado al verte,
estar, tenerte,
en mi ventana paciente
que te espera y te siente.
Caminando en el puente nocturno de tus pies,
que se dirigen diariamente a mi ver,
esperanzado de ser otra alineación del cosmos,
a tu lado expongo la materia de mi esbozo,
que has creado en el rebozo del existir.
Hoy lo que siento por ti
es el amor que se ha formado
con tu perfume y elixir,
que significa gravitacionar tu vida,
en nuestro amar.
Tan mutuo, con la brisa y el despertar,
quemándome a la espera;
el llegar desespera,
pero estás al final del fuego,
al final del alba.
Eso me trae calma.
Cuando se acaba la tortura del día,
te respiro todo el clima
creado de ti para la vida.
¡Ay, amorcito mi amor queda pequeñito!,
cuando mi cielito se vuelve un hielito,
y mi corazoncito se da en un momentito,
en tu corazoncito un tiempo por un amorcito,
y el perfume de luna, queda impregnado en mí,
como dolorcito por un sólo amorcito...
¡Ay! Y con perfume de luna,
ávido en escala de grises.
A oscuras, la noche te ama.
Me tienes loquito en sus opacas matices.
Concilia el sueño, lunita.
Te vas y me dejas menguante...
Y aun con perfume de luna,
no puedo domar a la noche,
ni a su aguante necio, ni al triste.
Con perfume de luna,
la noche casta, hasta ti
ha de llegar y juntos
siempre juntos bailaremos
al compás de su brillo aromatizado y le llamaremos
Amor con aroma y luz.
Lluvia insulsa y furtiva,
fresca, espolvoreada
con forma de crepúsculo,
novicia de la luna,
aquellos rayos últimos,
contigo de trasfondo,
colmillo a la deriva por el cielo,
donde los horizontes te aprisionan.
Mascullando la cerrazón,
embadurnando el cénit,
garra reparadora del río sin oxígeno,
asfixia de algo que calme el riego
de entre tu comisura,
la más larga fragancia,
donde el beso es lo mismo que el tiempo, que nunca llega a unirse,
y muere estrangulándose con olor a inmortal.
Con perfume de luna se cae la noche medio torcida, como si el cielo no hubiera terminado bien su trabajo; la luz se escurre por los techos viejos y deja manchas suaves en las calles, y el silencio, que a veces tropieza, anda por ahí sin saber bien a dónde va, mientras todo parece más o menos hermoso, aunque nadie lo diga en voz alta.
Con perfume de luna llega la noche a nuestra ventana, para hacerme recordar que te quise con el alma, dejándome a veces pensativo el no saber si tu también me amabas, y me quedaba la noche pensando en el mañana, si volvería a oír tu voz al sentir tu llegada, o tal vez tendría tus besos, al sentarnos frente al jardín de rosas como dos enamorados de la vida en medio de tantas llamadas, que me decían a ratos que tu también me amabas y que no cejara en mis deseos de hombre ilusionado, que tal vez pronto te tendría sobre mi almohada.
Y cuando el silencio cubría despacio la casa,
yo buscaba tu nombre entre la sombra y la distancia,
porque hay amores que no hacen ruido,
pero dejan su canción guardada en el alma.
A veces la madrugada me encontraba despierto,
hablando con la luna de todo lo que callabas,
preguntándole al viento si tus pasos volverían
o si la vida simplemente nos separaba.
Porque quererte fue caminar sin mapa,
con el corazón abierto y la esperanza encendida,
como quien guarda una pequeña llama
para alumbrar los inviernos de la vida.
Y aún espero, sentado frente al jardín de los recuerdos,
que vuelvan aquellas tardes de miradas tranquilas,
cuando dos almas sin miedo ni prisa
creían que el amor podía vencer los días.
Si algún día regresas a mi puerta,
no traeré preguntas ni viejas heridas,
solo mis manos llenas de abrazos
y este amor que nunca aprendió a despedirse de tu vida.
Perfume de luna
del jardín una,
rosa era blanca.
Esta luna llena,
que amor busca,
volverá mañana.
Perfume de luna,
al jazmín opaca.
Mi jardín llena,
tu luz es blanca.
Mujer tu melena,
amor, amada luna,
te quiero blanca.
Y cuando el silencio cubría despacio la casa,
yo buscaba tu nombre entre la sombra y la distancia,
porque hay amores que no hacen ruido,
pero dejan su canción guardada en el alma.
A veces la madrugada me encontraba despierto,
hablando con la luna de todo lo que callabas,
preguntándole al viento si tus pasos volverían
o si la vida simplemente nos separaba.
Porque quererte fue caminar sin mapa,
con el corazón abierto y la esperanza encendida,
como quien guarda una pequeña llama
para alumbrar los inviernos de la vida.
Y aún espero, sentado frente al jardín de los recuerdos,
que vuelvan aquellas tardes de miradas tranquilas,
cuando dos almas sin miedo ni prisa
creían que el amor podía vencer los días.
Si algún día regresas a mi puerta,
no traeré preguntas ni viejas heridas,
solo mis manos llenas de abrazos
y este amor que nunca aprendió a despedirse de tu vida.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
No hay comentarios:
Publicar un comentario