Hay partes del día
en las que la desesperación me abruma.
Entonces me pregunto cuál es mi afán,
cuál es el motivo,
y termino pensando solamente en ti.
En sentirte tan lejos
y, al mismo tiempo,
tan cerca de mis pensamientos.
Y me da miedo
que todo esto sea un sueño,
que esta necesidad de encontrarte
no sea más que otra invención de mi mente.
Quizá esa sea la maldición de los poetas:
estar condenados a soñar de más,
a imaginar futuros que todavía no existen,
a construir con palabras
aquello que desean tocar.
Pero yo no quiero solamente soñarte.
Quiero que seas mi realidad.
Quiero dejar de encontrarte
únicamente en mis pensamientos
y algún día
poder encontrarte en mis brazos.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
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