Un blog con mucho sentimiento y romanticismo, donde he desarrollado esa espiritualidad que no es fácil de adquirir por sí,que no nace del alma, una intuición extra.Es como si dentro de mí alguien me fuera dictando algo que no conozco,el espíritu del más allá de lo divino.La poesía es una divinidad,poder llegar al alma o al corazón de otros por medio de versos,no lo hace cualquiera,sólo quien posee un Don del Espíritu.Un poeta que deleita con el verbo, así como la poesía
lunes, 6 de enero de 2025
EL SILENCIO.
EL LENGUAJE DE LAS NOTAS.
En el aire flota un susurro eterno,
melodías que el tiempo no puede borrar,
es la música, alma que quiebra el invierno,
y transforma el silencio en un vasto hogar.
Un acorde es un llanto que nadie reprime,
un grito de amor que no sabe callar,
cada nota es un puente que une lo sublime
con los secretos que el alma quiere guardar.
El violonchelo arrastra nostalgias dormidas,
el piano acaricia memorias de ayer,
la guitarra despierta las risas perdidas,
y el tambor late fuerte, marcando el querer.
No hay barreras ni muros que puedan frenarla,
es un idioma que todos pueden sentir,
porque en su esencia lleva la magia de alzarla
como un eco infinito que nos hace vivir.
Es refugio, es espejo, es pasión desbordada,
es la lluvia que limpia, el fuego que arde,
la música, eterna y enamorada,
es la voz del universo que nunca tarde.
LLUEVE FUERTE EN PRIMAVERA.
Llueve fuerte en primavera
y aún no florecen las rosas,
he vivido tantas cosas
en nuestro hogar de madera.
En estos versos quisiera
que pudieran entender,
que aprendamos a querer
lo bello que nos dio el Cielo,
como un ave que alza el vuelo
hacia un nuevo amanecer.
Llueve fuerte en primavera
recuerdo nuestros momentos:
en los que cuando, contentos,
nos burlamos de tonteras.
Par que habla puras leseras
y sin miedo, les da igual,
pues ambos ven normal
esa conducta infantil
y con puro humor pueril;
tienen razón: no está mal.
Llueve fuerte en primavera
y aún así se están moviendo,
mi madre otra vez corriendo
para asear la casa entera
mientras a mi padre espera.
Por eso todos los días
no es que haya mucha alegría,
mis padres algo estresados
y aún así, estando cansados,
escuchan mis tonterías.
Llueve fuerte en primavera
pero ya no soy cobarde,
ya no le temo a esas tardes
en que mi hogar pareciera
que ya a desplomarse fuera.
Ya no es mi alma de cartón,
soy más fuerte que Sansón
con ustedes a mi lado;
padres, siempre los he amado
con todo mi corazón.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
EL SUSURRO DEL VIENTO.
Un día, mientras me encontraba en mi habitación, rodeado del silencio que solo la tranquilidad de la mañana tan clara puede traer, mi mente se sumió en una profunda meditación. Observaba a través de la ventana, donde el paisaje se desplegaba como un cuadro pintado por la misma mano divina. El cielo, de un azul tan puro, se encontraba abrazado por las montañas, que parecían susurrar secretos antiguos al viento.
De repente, una suave brisa acarició mi rostro. Era un viento tan fugaz, pero tan presente, que parecía haber llegado con una misión. Sin previo aviso, se deslizó por la ventana abierta y me invitó a un paseo que no requería palabras. Cerré los ojos, respiré profundamente y, sin pensarlo, seguí su llamada. En ese momento, sentí que no caminaba solo; la naturaleza misma me tomaba de la mano.
El viento me condujo hacia un sendero oculto entre árboles milenarios. Cada hoja que se movía parecía hablarme de la belleza infinita de la creación. La tierra, la misma que pisaba, susurraba historias de amor y vida. A medida que el sol ascendía, la luz se filtraba entre las hojas, proyectando sombras suaves sobre el camino. Sentí que mi ser se expandía, que mi alma se conectaba con el pulso del planeta, y que cada paso que daba me acercaba más a comprender algo más grande que yo mismo.
En ese rincón de la tierra, comprendí que la naturaleza no solo es un paisaje: es un reflejo de lo divino. En el canto del río, en el aroma de las flores, en el abrazo de la tierra, todo se unía en una perfecta armonía, como si todo estuviera tejido por el amor que Dios derrama sobre nosotros. Vi entonces que no existía separación entre lo humano y lo divino, entre lo natural y lo espiritual. La creación misma es un acto de amor que se manifiesta en cada rincón de la vida.
Conforme el día avanzaba, mi corazón se llenaba de una paz inmensa. La luz dorada del mediodía acariciaba mi piel, y las sombras de los árboles se estiraban hacia el horizonte, como si el tiempo mismo estuviera bailando al ritmo de una melodía antigua. En ese momento entendí que el amor verdadero no necesita explicaciones ni tiempo. Es eterno, está presente en cada acción, en cada latido, en cada encuentro con la naturaleza. Es el susurro del viento, la danza de las hojas, el murmullo de los ríos. Es el amor divino que se despliega sin condiciones, sin fronteras, simplemente siendo.
Y comprendí, también, que todo lo que somos capaces de lograr en esta vida tiene su origen en la conexión con el amor que Dios nos da. Como los árboles que crecen hacia el cielo, nuestras vidas también se elevan cuando trazamos nuestros objetivos con propósito y con fe en ese amor. Al igual que la naturaleza sigue su curso sin dudar, nosotros podemos caminar con confianza, sabiendo que estamos guiados por algo mucho más grande que cualquier desafío.
A medida que la tarde llegaba, con el sol comenzando a despedirse en el horizonte, me sentí uno con todo lo que me rodeaba. Vi en cada estrella una chispa del amor divino, en cada ola del mar un reflejo de la paz que reside en el corazón. Y comprendí que todo lo que existe es una manifestación de ese amor eterno, y que, al conectarnos con la naturaleza, nos conectamos con lo más divino de nosotros mismos.
El tiempo avanzaba, y yo seguía caminando, dejando que el viento me guiara hacia un destino desconocido, pero lleno de promesas. Sentí que no importaba a dónde me llevara, porque ya había encontrado lo que siempre había buscado: un refugio en el amor divino, en la paz que se encuentra en la conexión con lo natural. El cielo, las estrellas, la tierra, el viento… todo hablaba el mismo lenguaje: el lenguaje del amor eterno, que no necesita explicación, solo ser vivido.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
domingo, 5 de enero de 2025
EL TREN DIARIO.
Suben al tren personas y sombras,
con el paso resignado de la rutina,
las caras aún veladas por el sueño
y en los ojos, un destello apagado
de cielos que no miran.
Viaja el tren por las hondas entrañas
de campos que se desperezan en el amanecer:
una fábrica se perfila en la bruma,
los árboles, temblando, murmuran secretos,
y el río, siempre el río,
como un verso de agua que nadie escucha.
En su interior, el vagón alberga su propio frío.
La jornada se estira como un día sin fin,
las palabras caen al abismo del olvido,
y los sueños, deshechos de tanto esperar,
vuelven a ser pospuestos.
Pero entre la penumbra surge una grieta:
una muchacha dibuja en su libreta,
no paisajes, sino futuros posibles.
Un joven de mirada serena
piensa en la risa tibia de su hijo,
en las caras de quienes le esperan.
Y en un rincón, dos voces pausadas
se entretejen en busca de una estación distinta.
Y el tren, sin prisa, sigue su paso:
lento y eterno, como el tiempo que se arrastra.
En el andén, las siluetas se apagan,
nombres perdidos entre la multitud en las calles.
El tren sigue su marcha, tristemente fiel,
y en el eco de sus ruedas se graba el aire:
el rumor eterno de un nuevo destino.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
RECUERDO...
¿QUÉ HACER?
Diría que esta es una pregunta moderna y antigua.
Una pregunta,
que no merece desatenciones.
Sin fuertes deseos,
sin grandes energías,
vivir,
es complicado.
Está claro que yo he sido torturado.
La libertad por lo tanto,
me sirve de poco.
Quedé atemorizado.
Fui arrastrado por sórdidas cadenas hacia esta nada inconmensurable.
Fui amado por varias mujeres,
fui,
atrozmente descuartizado.
Ahora,
soy escritor.
Otro tiempo.
Una voluntad desmedida,
todo cojones.
Fui aquél,
que tomándola entre mis brazos le quité la vida.
Fui aquél,
que entre mis brazos, le devolví el aliento.
Bien,
no puedo más,
que ahora,
haga lo que quiera.
La inseminación artificial,
también,
hará sus estragos.
Se volverá una vez más a sentir que las razas superiores deben ir exterminando,
lentamente las razas inferiores.
Las ciencias vienen asegurando el porvenir de esta ilusión.
Lo artificial,
nos terminarán diciendo,
siempre es más perfecto que lo humano.
Y para controlar el proceso,
irán prohibiendo la heterosexualidad.
¿Usted vio alguna vez un orgasmo?
¿Usted se dio cuenta que desde hace varios siglos, nos vienen diciendo,
que somos,
demasiadas personas,
para tan poco mundo?
¿A usted no le dijeron todavía,
que el trigo o el petróleo,
que el sol o la energía atómica,
son más que usted?
El goce propuesto,
como usted se dará cuenta,
es en definitiva,
superfluo,
ya que no encuentra en el sistema su propio tiempo,
y ocurre entonces,
en el tiempo de las producciones sociales.
Donde toda furia se hará sonido.
Donde toda energía se hará cosa.
Y el amor no existe,
porque el amor,
es un desvarío incontenible a plena luz,
delante de todo el mundo.
Ningún sistema que se precie de tal,
puede sostener su vigencia.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
SIEMPRE BELLA.
Hambre de vida la Tierra.
Amamanta a lo que nace.
Alimentando a los seres.
Y a los frutos que la pueblan.
Va regando con su sangre.
Cristalina y siempre auténtica.
Su propia piel y sus órganos.
Sus más íntimas esencias.
Tierra hermosa que embellece.
Lo que contiene y rodea.
La diversidad refleja. Y, es.
Como un calidoscopio.
En sus múltiples facetas.
Su belleza te embelesa.
Y en sus redes siempre atrapa.
Con agua, rocas y tierra.
Emprendemos el camino.
Por la piel de nuestra Tierra.
Como arrugas misteriosas.
Navegando por sus venas.
Que el mar con amor acoge.
Y que en su vientre se crezca.
Que la Tierra sea el refugio.
Que albergue nuestra existencia.
De la Tierra sustraemos.
Las más ignotas riquezas.
Su superficie agrietamos.
Con surcos que la atraviesan.
Y esquilmamos sus entrañas.
Con tal fiereza y sin pausa.
Que enturbiamos su belleza.
Nos da vida y la ignoramos.
Amemos a nuestra Madre.
Que nos da vida y pitanzas.
Nos da sombra con los árboles.
Que, ofrecen, sus carnes tersas.
Y el agua que nos da vida.
Enriquece nuestro espíritu.
Su exuberante belleza.
Solo nos pide, respeto y nobleza.
Tierra Madre que nos besa.
Con sus carnes siempre bellas.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
ESTUVE BUSCÁNDOTE.
Estuve buscándote en las calles de siempre y no te encontré.
Tu nombre pronuncié en la lejanía, esperando que el eco de tu ausencia apaciguara mi agonía.
Te busqué en otros brazos, otras pieles, en otros labios, y solo encontré
un cruel desengaño.
Aquí estoy, otra vez. Recordando tu presencia. Recorriendo las calles que llevan a tu partida.
He vuelto a mirar otra vez aquella casa, ¡Oh Dios bendito!
Aquella casa aún conserva tu recuerdo, todavía guarda tu aroma, tu risa y tu silencio.
Esa casa me ha visto pasar durante años, haciéndole compañía al saber que te fuiste y que nunca te despediste.
Me ha visto permanecer en silencio, recordando la noche del beso que mi timidez codiciaba, pero que nunca te dio.
Me mira desfallecer y derrumbarme en mis adentros al saber que la abandonaste y que de mi vida te marchaste.
Estuve buscándote, pero en realidad, ¿cómo se encuentra a quien nunca se despidió?
Aprendi a valorar quien eras perdiendote.
Pero dime, vida, ¿Como confesarte que te amo si nunca fuiste mia?
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
LO QUE SIENTE EL POETA.
El poeta lleva en su pecho quizá un volcán dormido,
a veces fuego, a veces ceniza,
un susurro que grita en silencio,
la llama que arde, incluso cuando no hay luz.
Escribe de risa, de amores que fueron,
de abrazos que soñó y nunca llegaron.
Sus versos, espejo de lo que vive y lo que inventa,
resuenan en el aire como un eco eterno.
A veces, la gloria lo toca con manos de seda,
y siente que el mundo es un lienzo infinito.
Otras, la pena lo hunde en abismos oscuros,
y su pluma tiembla, llorando sin tregua.
Y reafirmo, no hay frontera entre su alma y el papel,
la tinta es sangre, las palabras son piel.
Cada verso es latido que se escapa,
secreto que grita desde las sombras.
Escribe porque no puede callar,
porque el amor lo arrastra como río desbordado.
Ama lo que ve, lo que no alcanza,
siente el peso del mundo y lo convierte en canción.
Un día canta amanecer dorado,
al calor de unos ojos que miran con fe.
Al siguiente, se arrodilla ante el ocaso,
pidiendo a las estrellas un poco de consuelo por aquello que ve.
Pero siempre, siempre, hay amor.
En la pena más honda, en la risa más pura,
en la gloria fugaz, en la herida que sangra.
El poeta vive para amar, aun cuando el amor duele.
Y al final, cuando su canto cesa,
el mundo se queda con sus palabras,
porque aquello que siente no muere,
es un eco eterno, un faro en la penumbra
y alumbra a todos aun cuando no está, pues las palabras del poeta permanecen como un legado inmortal.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
NO MÁS RIMA.
No me preocuparé,
por la fulgurante rima,
a veces sólo lastima,
nunca más la increparé
Como la mar y su espuma,
son la métrica y la rima,
ya no subiré la cima,
tras una gran presa, el puma
Es mejor el verso libre,
como en un valle muy verde,
donde la rima se pierde,
y hace que el alma nos vibre.
Que llegue la inspiración
que nazca la creación.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
UN BUEN DÍA PARA EMPEZAR.
El sol se cuela por las rendijas del ventanal…
rayando de luz las paredes de la habitación,
su tibia caricia me conforta…
animando mi adormilada pasión.
Estiro mi pereza al borde de la flojera total…
y acomodo mi figura para evitar levantar mi humanidad,
quisiera no haber despertado aún.
Me quedo suspendido en ese infinito neutral,
no veo nada,
no siento nada,
solo percibo una paz inusual,
y quisiera quedarme ahí,
y ya no volver por este dilema cruel.
No tengo ganas de seguir,
me da igual.
Afuera, a pesar del radiante día que me espera…
y del jardín exuberante de color...
percibo una oscura realidad.
¿A dónde puedo ir?
¿Qué puede cambiar?
Nada me motiva,
nada me prende,
me veo atormentado,
sometido a una nostalgia atroz…
que poco a poco me arrastra hasta un incierto final.
Qué sentido tiene levantarse a lidiar con la rutina, así…
si todo parece lo mismo, si la vida transcurre sin ninguna ilusión.
El sol allá fuera insiste,
está convencido que es un buen día para empezar…otra vez.
Siempre queda la esperanza de que algo pueda suceder,
siempre se puede volver a creer…
y retomar los sueños del ayer, siempre.
Tal vez hoy es el momento en que todo pueda volver a fluir,
y renueve una sonrisa…que presagie mis deseos de seguir.
Quizá hoy es un buen día para empezar…otra vez.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
ME RINDO.
Me rindo, como la noche a tus ojos
Al fuego que atraviesa mi alma en tu mirada.
Me rindo a tu cuerpo desnudo que se levanta como una ola
Y me sumerge en el deseo y el placer de tu boca.
Y me rindo al paraíso sin final al recorrer todo cuerpo; al
oasis de tu piel para saciar la sed de mis besos con la frescura de tu amor.
Me rindo a la primavera de tu alma con aroma de gardenias y azucenas
A las brechas de tu cuerpo respirando debajo de mi piel
¡ Me rindo para amarte y quererte amor !
Para llevarte en mi alma como me llevo tus besos.
Al amor que es el fuego que atraviesa mi alma como una daga de besos tu mirada.
Y me rindo a los pies de tu alma por amor.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
SI NO TE HUBIERA CONOCIDO.
¿Cómo sería todo ?
Fuiste mi primer amor
y el único por ahora cuando te conocí me sentía como si encontré lo que faltaba
me hiciste sentirme amada
olvidar mi problema perder horas juntos hablan de el amor que nos teníamos
pero al irte me clavaste una daga en el pecho y la sacaste sin cuidado
entre escusas quedó todo nunca me dijiste el porque me dejastes
Un te amo un que no lo cres
pero desearía no a verte hablado
no si será la misma persona, pero por lo menos no te amaría sabiendo que estás con alguien más, diciendo lo que hiciste conmigo fuiste
un maldito idiota, pero no te olvidó mi amor ....
Y si volvieras a mi vida, te diría que no, aunque me cueste, no quiero volver a revivir nuestra historia porque el final aún duele.
Aprendí que una rosa es hermosa, pero sus espinas duelen al tocarla
Aunque duela esa herida por ti floreci,
Pero en otro jardín para encontrar quien sepa cuidar de mi y no marchitarme
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
sábado, 4 de enero de 2025
MI FORMA DE SER.
Espero no cansar a nadie con la fragilidad de mi corazón,
Que si le hablas feo siento como el pecho se me parte en dos,
Deseo que nadie tenga la gentil sutileza y me pida espacio,
Porque me dolería el triple de lo que les duele, haberles lastimado,
Que Dios se apiade y me rodee de personas que me entiendan,
Que sepan que necesito cuidado,
Que no se centren en el sonido que hace mi boca en medio el silencio,
O en la forma en la que tiemblan las manos,
Que sepan escuchar él te quiero de mis labios y apreciarlo,
Y jamás me rechacen un abrazo, con lo mucho que me cuesta darlos,
Gente amante de la poesía, la música y que me haga brincar de la alegría,
Alguien que sepa de versos y comenten el gusto por los míos,
no aquellos que dicen que no escribo poesía, porque mis poemas no tienen rima,
Gente que aprenda palabras, monosílabas, trisílabas, polisílabas,
Que les guste el cambio, pero se den un luto cada que pierden algo,
Porque es fácil construir algo desde cero, pero: ¿qué pasa con lo que pierdo?,
Personas que lloren, con la misma intensidad de su risa,
Que me amen, en silencio y me lo hagan saber sin necesidad de comentar sobre ello,
Porque yo no llamo amigo a cualquiera, no puedo,
Así como no puedo entregarle mi corazón a alguien pasajero, porque me pierdo en eso,
No soy de dar poco, yo amo mucho,
No sabré la fecha de sus cumpleaños, ni su color favorito,
Pero si necesitas llorar, porque te viene el mundo cagando,
Voy a estar ahí, apoyando,
No soy de dar cariño, me cuesta, me pesa, me entrego, me duele,
Se abren llagas sin sanar, que juzgan por la intensidad de lo que siento,
Mi naturaleza, ansiosa, empática, es estúpida,
Y no puede estar rodeada de personas que no son así,
Porque jamás entenderían cuanto me está doliendo eso,
Cuanto necesito, cuanto reclamo y porque me encanta hablar tanto,
No quiero gente que me juzgue por sentir tanto, eso no puedo cambiarlo,
Y debe haber gente ahí, que quiera ser mi amiga, mi pareja,
Losé, porque tuve la dicha y suerte de antes encontrarlo,
Solo me toca esperar y tratar de no dar tantas vueltas con esto que llevo pensando,
No puedo quedarme sola, si hay alguien como yo,
Disculpándose en algún lado del mundo, por sentir tanto.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
DE. NUEVO EL SILENCIO.
De nuevo el silencio
inunda las calles,
no hay gritos de niños
ni vuelos de aves,
tampoco camiones,
ni coches que pasen.
Comienzan los días
del año y las clases,
están silenciosas,
vacías, sin nadie,
pues hay vacaciones
de niños y padres.
Se nota el invierno,
los días que nacen,
con esos colores
tan tristes y graves
que arrancan suspiros
de niños y grandes.
Se visten los cielos
con ropas saudades,
y asoman recuerdos,
que están en desvanes
guardados, con mimo,
con celo del viaje.
Prosigue la vida
el día que nace,
y asoman, temblando,
los ojos audaces,
aquellos que vibran
mirando el paisaje.
Y tú te consuelas,
poeta del aire,
buscando en la niebla
el verso que pase,
aquel que, en la bruma,
perdió su romance.
Le ofreces un beso,
tu pluma y tu sangre,
le das tu cariño
de amigo y compadre,
y viaje en tus labios
por tierra y por mares.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
CON RITMO APASIONADO.
SABE LA VERDAD.
Sabe la verdad el águila
Y la sabe el ruiseñor.
Hasta el corazón la sabe.
Pues al latir la declama.
Se descubre la verdad.
Cuando la vida es el alma.
Y es verdad la realidad.
Que en la vida se declara.
La verdad vive en el núcleo.
Donde se gesta el amor.
Es preciso estar alerta.
Que no huya por la puerta.
Sí, reina la falsedad.
Y sabiendo la verdad.
Se deshoja la mentira.
Cuál, margarita marchita.
Verdades hay en el aire.
Y en aquel leve suspiro.
Hasta en el cálido aliento.
Que la vid aexhala, y sabe.
La verdad, el niño.
Que, siente, lo que no sabe.
Y en su ignorancia tan pura.
Vive la verdad y nace.
La verdad es la razón.
Que se abre para que salga.
Emergiendo de la nada.
Para sentirse en el alma.
Y al conocer la verdad.
Que a cada mente se adapta.
Una luz por fin renace.
De entre los restos que manan.
Hay senderos de verdad.
Por dónde camina el tiempo.
Donde el noble caminante.
Se descubre por completo.
Quien camina entre los sueños.
Con la verdad en el semblante.
Y en la mirada, que sabe.
Desnudarse ante el respeto.
El amor tiene en su seno.
La verdad más cristalina.
Cuando es puro y no camina.
Por sinuosos senderos.
Sabe el amor de mentiras.
Cuando va al lado el cerebro.
Y la pasión, no domina.
Sabe la verdad a néctar.
Porque es la esencia, que nace.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
EL POETA Y SU VERDUGO.
Presto está ya el verdugo para ejecutar,
en el filo de su espada brilla la maldad,
su rostro congestionado oculta la verdad,
la verdad de matar a un vate solo por amar.
El verdugo
El filo de mi espada hoy vas a probar,
poeta ingenuo, tu amor no te va a salvar,
abre tu pecho franco que lo voy a traspasar,
conocerás el dolor inmenso que produce mi maldad.
El poeta
Yo te conozco cruel verdugo ¡asesta ya!
hunde tu espada maleva en mi corazón,
no pospongas tu tarea que yo acepto tu razón,
por eso golpea certero para que muera ya.
El verdugo
Veo que aceptas con donaire tu castigo,
¿acaso tu corazón por mi espada no será destrozado?
¿acaso mi golpe no te desviará del camino?
¡habla condenado antes de ser traspasado!
El poeta
Si tú supieras de lo que fui creado,
si tú entendieras que tu golpe en mí germina poemas,
si tan solo tú alma corriera por mis venas,
solo entonces sabrías de mis penas, de por qué vivo
y también sabrías del por qué me condenas.
Por fin el verdugo asestó el golpe,
cayó el poeta al suelo frío,
la escena infame quedó en un suspiro,
y Thor que lo vio todo, tomó en sus manos
el corazón herido,
con amoroso accionar, devolvió al poeta
un corazón puro y renovado para volver a amar.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
EL CARACOL Y LA FLOR.
Que bonito lo que siento cuando amanezco modo flor, siento que soy explendor y que nada puede marchitarme.
Siento un deseo constante de adornar y florecer, de apreciar, agradecer de sumar y de aprender.
Hay dias de modo flor y hay dias de caracol, donde me escondo del sol y vivo debajo de una piedra, donde nadie se aparezca a iluminar mi oscuridad, porque ahi encuentro paz y un silencio necesario.
Ambos modos los admiro, y aunque el caracol y la flor viven mundos parecidos los dos son heroes heridos que han luchado y sobrevivido.
El caracol se alimenta de la flor en ocasiones, le causa algunas lesiones, temporales, no permantes pero tiene antecedentes de hacer daño sin pensar.
La flor es muy especial y conoce todos sus defectos, lo acaricia, le da techo, con paciencia ella lo escucha, le ha eseñado que el amor es mucho mas fuerte que el miedo, la violencia o el desapego.
El caracol ya no es ciego y se rinde ante su flor, ya no va de planta en planta dañando sin ser conciente, ya solo espera paciente en su oscuridad tranquilamente.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
DIVAGANDO EN PENSAMIENTOS.
Me zambullí en una especie de lago donde se cruzan la verdad y la mentira.
Esa sensación indescriptible, parecida a como drogarse con morfina, que va desde el alivio hasta perder por completo la noción de la vida.
Sigilosamente camino por las calles del tormento sin que pueda cauterizar esta herida que sangra por dentro, tanto de noche como de día.
Para mí es como una simple rutina que me abofetee la vida, ya sea por hacerme una broma o para despertarme de mi agonía.
El amor para mí es como la rueda gigante de los parques de diversiones; a veces me eleva en lo alto y de repente me precipita hasta al ras del suelo.
Mi único consuelo es detenerme a observar cómo se aman ciertas personas, ya sean amores reales o estén fingiendo.
Porque lo que yo siento es como si fuera que me han quemado vivo y me han enterrado en una profunda fosa.
Pensar en correr no fue siempre mi mayor deseo; aunque no lo niego, mi amor siempre fue ciego.
Volé hasta el cielo viendo esos paisajes hermosos que deslumbraban mis ojos hasta que caí y me estrellé contra el suelo.
Mis sueños siempre fueron esas oscuras pesadillas que me despertaban de madrugada sudando frío como hielo.
Nadie nunca, por mal que estuviera, me daba un abrazo por más que a leguas se notara que estoy sufriendo; es más, me acostumbré al destierro.
Lo cierto y lo concreto es que mi corazón sufrirá todos mis tormentos hasta el día en que deje de respirar y caiga muerto sin remedio.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
viernes, 3 de enero de 2025
HAY ALMAS.
¿Acaso la inocencia puede ir con pasión?
¿Acaso lo dulce puede ir con el fuego?
Porque en ella…
Se conjugan muy bien…
Lo romántico y apasionado,
Lo cursi y lo sensual…
Ella es como decirlo…
Como una flor a mediodía…
Tan hermosa…
Tan delicada y frágil,
Pero también es como la luna llena…
Tan sensual,
Tan atractiva…
Que no solo inquieta mi corazón,
Sino también mi alma.
Por un lado…
Deseo besarla…
Dulcemente desde sus labios…
Hasta pasar por su nariz y su frente,
Pero luego miro sus labios…
Y mis pensamientos cambian…
Mi deseo crece…
Y solo quiero perderme en su espalda…
Subir por sus piernas…
Y ahogarme con la pasión que brota de su piel canela.
Me confunde,
Me trastorna…
Me hace suspirar…
Pero también despierta el lado oscuro de mi alma,
No solo quiero pasar un fin de semana abrazado a su lado,
Sino también… deseó besar cada rincón de su cuerpo.
Ella es…
Como esa bella rosa…
Que me impregna con su aroma,
Que acaricia mi corazón con sus pétalos suaves…
Pero también…
Es como la noche…
Me envuelve en mis deseos…
Y quiero estar dentro de ella…
Olvidarme de todo protocolo,
Y solo tomarla entre mis brazos…
Besarla… hasta que se le olvide su nombre,
Hasta que grité el mío,
Y que juntos toquemos el cielo…
Con esos besos…
Esos besos que se queman en la piel…
Y arden de pasión…
Por sucumbir ante el ímpetu del alma,
Cuando el cuerpo tan solo busca…
Su complemento,
Su perdición…
Su delirio…
Hasta quedar saciados sobre la cama.
Ella es…
Tan dulce…
Pero apasionada…
Tan sensual…
Pero al mismo tiempo… tan delicada…
Que unas cuantas palabras no son suficientes…
Para decirle que la deseo tenerla… debajo de mis sábanas.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
UN AMIGO SINCERO.
nace del trato afectivo y continuo entre congéneres,
es un vínculo absorbente, que la soledad cura y calma,
y que en el reino animal saborean y gozan todos los seres.
Envidio y extraño, una amistad pura y verdadera.
Envidio con recelo a quien… por suerte la tenga,
y extraño la falta de una amistad fiel y duradera.
La envidio… y la extraño, venga de donde venga.
Quiero pensar que alguien me ofrezca la suya,
aunque podría ser que yo no me la mereciera.
Sería fácil adivinar que tal buen acto no rehúya,
y que le correspondería allá por donde anduviera.
Tuve un muy buen amigo hace bastante tiempo,
pero que nos dejó a una edad desafortunada.
Él era mi apoyo moral, cuya falta hoy lamento,
sin ese fiel confidente mi vida va descarriada.
Necesito un amigo que nunca lo note ausente,
y que, cuando me encuentre solo y angustiado…
lo tenga siempre a mano, que sea mi fiel referente,
para que, del frío de mi retiro me sienta abrigado.
Verdad es que si tengo ese fiel, e inseparable amigo,
lo encuentro siempre, cuando… me miro al espejo.
También, a la vez que lo hago yo, envejece conmigo,
y que, al igual que a mí se le va arrugando el pellejo.
RL VERANO DE LOS AMANTES.
La tarde ardía con el calor del verano,
el deseo nos devoró por completo,
como llamas danzando en un incendio sin fin.
Tus labios estremecieron mi ser,
mi piel, encendida, clamaba a gritos que
arranques la ropa que me ataba a la cordura.
La adrenalina corría por mis venas, salvaje, indomable
mi pelo se soltó y jugó en tu cara, me sentí insaciable
no pude ocultarte mi sonrisa, triunfante, por que logré rendirte a mi juego.
Mis muslos se entregaron a tus manos,
y cada movimiento mío, un baile,
te arrancaba suspiros,
convirtiéndote en mi único espectador.
Tus dedos, como fuego vivo,
dibujaban caminos en mi espalda,
y cada trazo encendía interminables temblores.
El deseo no conoce de límites,
no obedece a razón alguna,
solo al ritmo frenético de lo voraz.
Sentiste mi canto en tu oído,
un gemido suplicante que imploraba por más.
Me movía como si mi cuerpo fuera
una melodía hecha para tu ritmo,
fui una bailarina sin descanso,
entregada por completo a tu danza.
Y sin piedad, me hiciste besar tus heridas,
dejaste que mi deseo me consumiera,
y cada suspiro tuyo me erizaba la piel,
como si el verano entero viviera en nosotros.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
AHORA LA NOCHE GIME.
jueves, 2 de enero de 2025
uN SUEÑO O UNA ILUSIÓN.
Han pasado tantos años
y tú imagen sigue latente
y no he podido sacarte
de mi corazón ni de mi mente.
Nunca he podido entender
porque no te he olvidado
y después de tantos años
te recuerdo con agrado.
Es un recuerdo bonito
y no es intermitente,
porque siempre has vivido
en mi alma y mi mente.
Deseo con alegría
un día volver a verte
y será como un sueño
que mis ojos puedan verte.
He soñado muchas veces
Imaginando que te veré
y si llegara a suceder
muy feliz me sentiré.
Porque será que te sueño
y vivo con la ilusión,
que algún día te veré
y tú recuerdo no es ficcion.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
REFUGIO DE AMOR.
Mi aire gris se tornó azul infinito
y fui un nuevo mar entre tus palabras
porque habitas en mis deseos prohibidos
tus palabras me llegan de dulzuras pobladas.
¡Cómo se cuelga en mí la miel de tu prosa
que me atrapa y me aprisiona
y las estrellas con su luz explotan!
Todo me habla de ti, el canto del río
la aurora apacible y la noche de estío
porque tu voz es pasión y abrigo.
En cada poema que yo escriba
te devolveré tus sueños perdidos
y yo seré tu refugio elegido.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
BENEFICIO DE HACER EL AMOR POR LA MAÑANA.
1. HACE BUEN USO DE LA ERECCIÓN DEL HOMBRE
La mayoría de los hombres se despiertan con una erección, es bueno que esta dureza no se desperdicie
2. Fomenta el autoestima de la esposa
Cuando una mujer se despierta desnuda ante su marido admirándola, deseándola y deseándola; termina sintiéndose sexy, hermosa y segura de sí misma incluso antes de vestirse
3. SE COMIENZA EL DÍA BIEN CON INTIMACIA
La mejor manera de decir buenos días es con intimidad. Haciendo el amor dulce, besos, palabras sinceras y oración
4. SACA UN BRILLO
Cuando tanto el hombre como la mujer se sienten amados, exudan una vibra positiva interna que otros a su alrededor eligen
5. TE DA ALGO POR LO QUE SONREÍR TODO EL DÍA
A lo largo del día, ambos se encontrarán sonriendo, recordando la mañana. Tal vez incluso se escriban o se llamen unos a otros sólo para conectarse
6. HACE SER FIEL MÁS FÁCIL
Cuando tu cuerpo está satisfecho sexualmente por la mañana, es difícil caer en la tentación a mitad del día. La infidelidad raja donde hay vacío
7. TE DESPIERTA PROPIEMENTE
Si usted está somnoliento o luchando por despertar, un buen bombeo, moliendo, gemido, montar y tocar definitivamente te despertará
8. BENDICE A LOS NIÑOS
Porque hay calor en el dormitorio haciendo el amor, ese calor se extenderá a toda la casa con los niños que presencian el amor entre mamá y papá
9. CELEBRA EL AMOR EN UN NUEVO DÍA
No importa lo bueno o malo que fue ayer, un episodio de dulce amor hace el tono correcto hoy
10. TE HACE ESPERAR CON ANSIAS VOLVER A CASA
Desde que el día comenzó de una manera memorable, tanto marido como mujer se extrañarán y anhelarán verse más tarde en el día.
11. Reduce el estrés, el dolor de cabeza, los calambres, la tableta adelgazante también y te saca a relámpago mejor en Hicimos el amor quedaron gotas de su ser en mí.
Cómo decía Da Vinci, hacerte el amor contigo es como tocar el cielo…
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
miércoles, 1 de enero de 2025
UNA HOJA EN BLANCO.
Me dijeron ...tienes que tener una hoja en blanco
y al momento de las doce campanadas
para escribir tus deseos.
Tienes que tener ya en mente que vas a escribir
que es lo mas deseas para ti y claro ! para
tus seres queridos....
compré mi cielo unas horas antes una bella
hoja de papel fino...para escribir lo mejor
para mi , y todos aquellos que amo.
compre también una bella pluma ,
me sentía rara siempre escribiendo en la laptop.
todo el tiempo mi imaginación volaba,
trataba de conformar las frases correctas
las más bellas letra alusivas para cubrir
todas mis expectativas.
y así amor pase un buen par de horas
que si escribo esto, que si lo otro...
o quizas es mejor ...mmmmm y nada mi cielo
no llegaba a ningúna conclución
solo atine a respirar profundo en torno
del brindis, y mentalmente asirme a tu brazo
entrelazar mis dedos a tu mano,
cerre los ojos y pedí a Dios por todos y todas
las personas que estan a mi lado ,
Gracias le di a Dios, por un año mas entre tus versos
tu pensamiento que redondea mi universo
en este amar tan nuestro.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
CANTOS DE ALEGRÍA.
Hoy, el aire es un canto, un golpe limpio,
el surco de agua de un manantial sereno.
El tiempo, viejo barro que acaricio,
es un hogar que guarda sueños amenos.
Mi vida se mantiene en su regazo,
la familia es raíz y cielo abierto.
En cada risa encuentro mil abrazos,
un fuego permanente, cálido y cierto.
Tierra firme son mis amigos, que respiran
en dorados trigales bajo cielos altos.
En sus palabras laten las semillas
que florecen sin miedo ni sobresaltos.
Los cantos de alegría dejan siempre algo,
miradas hacia el sol que arde y guía.
En cada rostro amado está el milagro,
en cada corazón late esa misma sintonía.
Al final, como trigo que se entrega,
soy un campo sembrado de canciones.
Que en mis días no falten las cosechas:
esperanza, claridad y dulces emociones.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
BALADA DEL SUEÑO.
Cuando soñé contigo antes de conocerte, estaba todo oscuro,
huían las luces, dentro de la oscuridad, anunciando tu nombre,
un nombre que sonaba muy conocido y a la vez tan extraño
que mantenía despierta mi atención en un suspenso constante.
No veníamos de otros mundos, los otros mundos venían a nosotros
con sus fantasías ultra modernas de ocios y prosperidades,
prometiéndonos el infinito a los que poseíamos este asteroide
enclenque, pusilánime, casi deshabitado, tristemente hermético.
Y sin aceptar seducciones decidimos ser los monarcas mediocres
de nuestro pequeño reino interior carente de casi todo
pero con el orgullo paupérrimo de los que no tienen nada,
alta la frente, lejana la mirada y viendo de soslayo
el pasado, el futuro y el momento incensante que se desplaza
al ritmo de siempre sobre los minutos, los días y los años.
Luego hice realidad este sueño que inmiscuía tu nombre y
dejé de soñar para siempre a pesar de saberlo transitorio.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
EL SUSURRO DEL VIENTO.
Un día, mientras me encontraba en mi habitación, rodeado del silencio que solo la tranquilidad de la mañana tan clara puede traer, mi mente se sumió en una profunda meditación. Observaba a través de la ventana, donde el paisaje se desplegaba como un cuadro pintado por la misma mano divina. El cielo, de un azul tan puro, se encontraba abrazado por las montañas, que parecían susurrar secretos antiguos al viento.
De repente, una suave brisa acarició mi rostro. Era un viento tan fugaz, pero tan presente, que parecía haber llegado con una misión. Sin previo aviso, se deslizó por la ventana abierta y me invitó a un paseo que no requería palabras. Cerré los ojos, respiré profundamente y, sin pensarlo, seguí su llamada. En ese momento, sentí que no caminaba solo; la naturaleza misma me tomaba de la mano.
El viento me condujo hacia un sendero oculto entre árboles milenarios. Cada hoja que se movía parecía hablarme de la belleza infinita de la creación. La tierra, la misma que pisaba, susurraba historias de amor y vida. Sentí que mi ser se expandía, que mi alma se conectaba con el pulso del planeta, y que cada paso que daba me acercaba más a comprender algo más grande que yo mismo.
Allí, en ese rincón de la tierra, comprendí que la naturaleza no solo es un paisaje: es un reflejo de lo divino. En el canto del río, en el aroma de las flores, en el abrazo de la tierra, todo se unía en una perfecta armonía, como si todo estuviera tejido por el amor que Dios derrama sobre nosotros. Vi entonces que no existía separación entre lo humano y lo divino, entre lo natural y lo espiritual. La creación misma es un acto de amor que se manifiesta en cada rincón de la vida.
A medida que caminaba, mi corazón se llenaba de una paz inmensa. En ese momento entendí que el amor verdadero no necesita explicaciones ni tiempo. Es eterno, está presente en cada acción, en cada latido, en cada encuentro con la naturaleza. Es el susurro del viento, la danza de las hojas, el murmullo de los ríos. Es el amor divino que se despliega sin condiciones, sin fronteras, simplemente siendo.
Y comprendí, también, que todo lo que somos capaces de lograr en esta vida tiene su origen en la conexión con el amor que Dios nos da. Como los árboles que crecen hacia el cielo, nuestras vidas también se elevan cuando trazamos nuestros objetivos con propósito y con fe en ese amor. Al igual que la naturaleza sigue su curso sin dudar, nosotros podemos caminar con confianza, sabiendo que estamos guiados por algo mucho más grande que cualquier desafío.
Esa tarde, mientras el sol comenzaba a despedirse, me sentí uno con todo lo que me rodeaba. Vi en cada estrella una chispa del amor divino, en cada ola del mar un reflejo de la paz que reside en el corazón. Y comprendí que todo lo que existe es una manifestación de ese amor eterno, y que, al conectarnos con la naturaleza, nos conectamos con lo más divino de nosotros mismos.
El tiempo avanzaba, y yo seguía caminando, dejando que el viento me guiara hacia un destino desconocido, pero lleno de promesas. Sentí que no importaba a dónde me llevara, porque ya había encontrado lo que siempre había buscado: un refugio en el amor divino, en la paz que se encuentra en la conexión con lo natural. El cielo, las estrellas, la tierra, el viento… todo hablaba el mismo lenguaje: el lenguaje del amor eterno, que no necesita explicación, solo haber vivido.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
LA LEYENDA DEL CHARCO DE LOS DUENDES.
En el corazón de Panamá Oeste, oculta entre frondosos árboles y senderos apenas visibles, se encuentra el Charco de los Duendes. Aguas turquesas que reflejan la bóveda del cielo y parecen un espejo encantado. Pero no todo es belleza en este rincón mágico; una leyenda oscura envuelve el lugar y lo convierte en tema de susurros y advertencias.
Los ancianos del pueblo narran con solemnidad que, cada 31 de diciembre, el charco se convierte en el portal de los duendes que la habitan. "Quien ose bañarse esa noche", advertían, "nunca regresará". Pero a Juanita, joven de espíritu libre y risa contagiosa, las advertencias le parecían cuentos para niños. Desde pequeña se sumergía en las aguas mágicas sin temor alguno, burlándose de los relatos que aseguraban que los duendes vigilaban celosos su hogar.
El 31 de diciembre llegó, un día sofocante que prometía despedirse con una noche estrellada. Los vecinos celebraban con música y tambores, mientras Juanita, ajena a todo, caminaba hacia el charco con una toalla sobre el hombro. Había olvidado la fecha, o tal vez la ignoró deliberadamente.
La luna llenaba el agua, que parecía brillar con un fulgor antinatural. Juanita dejó su vestido en la orilla y se lanzó al agua. El silencio de la noche era inquietante; incluso las cigarras parecían haber sido detenidas a observar.
Minutos después, una risa nerviosa rompió la calma. Juanita, acostumbrada a nadar en el lugar, sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Las aguas, antes cristalinas, parecían tornarse densas y frías.
--"¡Bah! Es el cansancio", se dijo, intentando calmarse. Sin embargo, una sombra parecía moverse bajo la superficie.
La joven salió del agua y, mientras se envolvía en su toalla, escuchó un murmullo extraño. Parecía venir de las rocas cercanas, como si una multitud invisible susurrara en una lengua que no entendía.
--"¿Quién anda ahí?", gritó con un atisbo de valentía. No hubo respuesta, pero los murmullos no cesaron.
De repente, sintió un tirón en el tobillo. Pensó que era una raíz, pero cuando miró, no había nada. Una fuerza inexplicable la arrastró hacia el agua, sus gritos se apagaron en un instante. La charca se calmó, y el bosque recuperó su silencio inquietante.
Al día siguiente, la familia de Juanita notó su ausencia. Los vecinos organizaron una búsqueda, pero no encontraron rastro alguno. Algunos afirmaron que bajo el charco hay cavernas que pueden atrapar a los nadadores imprudentes. Sin embargo, los ancianos del pueblo tienen otra explicación: "Se la llevaron los duendes", dijeron con solemnidad.
Desde entonces, el Charco de los Duendes permanece más vigilado que nunca. Los lugareños la evitan especialmente en las noches de diciembre, y la leyenda de Juanita, la joven que no quiso creer, se ha convertido en una advertencia viva. Nadie quiere correr el mismo destino que ella, atrapada para siempre en un mundo del que solo los duendes conocen la salida.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
TÚ Y YO... COINCIDENCIA.
Un extraño suceso ocurrió frente a mi...cuando te vi,
fue inmediato…
a lo mejor fortuito,
un acontecimiento impensado…
que no estuvo programado…
y provocó un estallido dentro de mí,
que dominó mi serenidad…y perturbo mi razón…
incitando un nerviosismo total.
Te vi, si…y aconteció la magia,
una indescifrable impresión,
como una dulce sensación…
que invadió de ilusión mi corazón…
sin dar tiempo a ninguna reflexión.
Fue espontaneo…
nada calculado,
todo fue inadvertido,
un milagro inesperado.
Un complot del destino…
que ajusto su estricto momento…a una casualidad puntual,
en tiempo y espacio,
ni un episodio antes ni uno después,
con una exactitud de profeta,
con una precisión de francotirador.
Tu mirada en la mía …y la mía contemplando tu pródiga belleza,
y la excesiva delicadeza de tu efigie virtuosa…
como muestra de perfección.
Cada movimiento tuyo,
cada mínimo gesto…
afinadamente coordinados a mis deseos anhelados .
Y tu voz…armoniosa y cautivante…
conspirando a seducirme de pasión.
No he podido escabullirme de tanta provocación,
tu exuberante fragancia de mujer…
ha perturbado mi delirio…y me ha hecho enloquecer.
Tú y yo…elegidos por la creación…
para este instante justo…de maravillosa plenitud universal.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
lunes, 30 de diciembre de 2024
LA ESPERANZA Y EL AMAR.
Me quedé en algunas ocasiones sentado esperando;
no atrajo lo que estaba buscando;
sin moverme mucho o acelerado,
decidí ir a pasos lentos
hacia la dirección que creía ser correcta.
Cada paso fue un crecimiento que fue surgiendo.
De a poco me acordaba cuando sufría por la soledad;
aún lo siento en mi corazón;
que será auténtico, pero muy sensible a la vez.
Cada paso me fue acercando a ese objetivo que tanto anhelaba.
Baldosas rotas, y otros, bonitos pisos de bellezas se me aparecieron,
cada uno con algo distintivo.
Recuerdo todavía ese sentimiento desolador,
porque es importante el amar y sentirse amado.
Apreciar todos los momentos felices,
sea la tontería que sea,
es algo que vas aprendiendo.
Después de tanto tiempo
pude encontrar una buena persona
que se le nota en sus ojos y aura;
indicada en valores y colores.
Pensando "por fin llegué; espero dure"; ¿por qué? Porque a veces el amor puede ser difícil,
como complejo entender sobre qué podrá suceder.
Pensando y devuelta pensando,
me quedé con que lo importante es la esperanza.
Lo relevante son las experiencias.
Espero que la duración sea eterna,
pero hoy en día es complicado;
cada cual tiene su camino, lo cual está perfecto;
aunque nos separe las fronteras de los corazones y cuerpos,
sé que estarás;
sé que estarás hasta que el destino
decida llevarnos a lo desconocido.
Espero estés, no importa si algún día no te puedo ver;
sé que volveré a tocar esa piel,
con dulce aroma a flores y a miel,
fresco como la menta y el ayer.
Recuerda y reconoce que soy fiel;
eso espero de ti también, con paciencia lo lograremos.
Siempre en el corazón te guardaré.
Espero dure para siempre, pero sé que pase lo que pase,
disfrutaré cada momento;
todos los abrazos compartidos,
todas las hojas y ríos.
Aunque el ruido del mar pueda confundirnos, sé que la confianza
y una caricia puede volvernos a hacer reír.
Espero que este sueño anhelado dure mucho,
que tú lo disfrutes y lo atesores,
como te atesoro yo a ti, alma que se ilumina junto al alba.
Deseo que todos los sueños e ilusiones posibles queden cumplidos,
tanto los tuyos como los míos.
Que cada tanto una sonrisa me des y me prestes tu mano una y otra vez;
amar es así, yo de a poco lo aprendí;
espero que tú igualmente, aunque algunas veces
puede aparecer la cortina de la confusión.
Dame tu mano otra vez.
Concibe la esperanza con este afecto y confianza
que siempre estaré dispuesto a darte
más allá de lo que pueda;
eso siempre te diré, amor de miel.
En lunas llenas y en Sol de cada mes, siempre compartiremos la dulce sed.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
ECOS DEL CORAZÓN.
En el susurro del viento se esconde un deseo,
como un río que canta, fluyendo en su paseo.
El tiempo dibuja con pinceladas suaves,
historias eternas que nunca son claves.
Cada paso que das deja huellas sinceras,
en el alma del mundo, en las praderas.
El cielo abraza con estrellas distantes,
y el corazón late con sueños brillantes.
Que nunca el miedo apague tu fuego,
ni el peso del día te haga reniego.
Sigue el camino con fe y pasión,
que en tus manos yace toda creación.
Cada suspiro guarda un misterio profundo,
como el eco lejano que envuelve al mundo.
En las sombras del alma, donde la luz no llega,
nacen fuerzas calladas que el corazón entrega.
No temas a la tormenta ni a la oscuridad,
pues tras la lluvia llega la claridad.
En cada batalla, en cada cicatriz,
se forja el alma, se encuentra el feliz.
El tiempo es solo un eco fugaz,
pero el amor es eterno, firme, tenaz.
Así, cada latido que en tu pecho suena,
es el eco del corazón, que nunca se frena.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
RELOJ DE ARENA.
Eres como un reloj de arena,
De finos granos, ¡qué pena!
Cada grano cae, una sola vez.
¡Recuerda!
Cada grano, cae una sola vez.
Florece siempre como niño,
envuelto en risas, suave piel.
Saltando como gozosa cabra,
lo aprenden siempre a querer.
Pero cambia su risa, se vuelve seriedad.
Su juguete preferido, lo suele regalar.
Se torna tan diferente. Anhela, ¡libertad!
Lo visitan los cambios, llegó la pubertad.
Naciéndole dos alas, pretende ya volar.
Visitándolo errores, que tiene que enfrentar.
Cayendo un nuevo grano, cae en la adultez,
abriéndole la puerta, que llaman; la madurez.
Le adeuda cada paso, causando la estrechez.
Llamando aquel niño, que conoció una vez.
El grano de arena que cae, no volverá atrás.
Insiste llamando al niño, que ya no reirá, más…
Pero escucha la vejes, el yerro, le salió al revés.
Le duele los sorbos del aire,
ahora le pesan más…
Del mismo que suspiraba,
Antes, muchos más...
Porque el niño furtivo,
Quedó morando atrás…
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
EL AYER: FUENTE DEL SABER.
De repente, me dio por evocar, días aciagos.
Esos que yacían, más moribundos que vivos.
Cómo obviar el ayer, y los recuerdos vagos.
La mente no reposa, y el pasado, está activo.
Es tan fácil criticar, al que vive, en evocación.
Todo debe ser el presente, dicen los incultos.
Se olvidan que, hay pasados en plena acción.
El lerdo dice que, es una maña de los cultos.
La idea, toma sitio, en el plano de lo posible.
Me pasa que, si noto la necedad, la observo.
Así, me percato que, no todo es consumible.
Lo último, es una sana idea que, yo preservo.
¡Lo que piensas existe y lo que ves, también.
No admitas que, tu verdad, se vuelva Rehén!
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
EL LAPICERO DE MI VOZ.
No hay mayor desespero que cuando
Hasta la soledad marcha y aquello
Que viene quiere quedarse.
¿A quién le cuento cuando mi voz reposa?
Muerta no quiere, quiere para la vida
Como hace la noche ahí arriba.
Podría apostar por nacer de nuevo
Pero sería volver a convertir en paloma
La memoria y justificar los labios
Siempre al azul.
No quiero decir -nadie-, no quiero
Decir - nada-, quiero decir que crezcan
Como cuando niño las cosas
En una pizarra y no llorar la voz en voz baja.
Que no se vaya, no; que llame a mi puerta
La mano, y esa mano no sea pluma enjaulada
Y sí carbono que de las sombras cuenta
Un cuento a nieve en calma.
No quiero que la grasa de mis dedos
Se marchen sin lágrimas, así a mis manos
Se le llamen manos y no apéndice
Que masa guarda.
Que corra, que corra el agua, que en el deseo
De mí voz se pongan de acuerdo la piedra y la montaña.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
LUNA DE SEDA BLANCA.
LUNA DESNUDA.
Luna que corre desnuda
por un cielo de estrellas,
alumbrame el camino
entre flores, hoyos y piedras.
Ay luna de todas mis noches,
agua de luz pálida y fresca.
Llévame por los senderos
que una vez pisó mi reina.
Yo quiero seguir sus pasos
entre tréboles y azucenas,
para sentir los ecos
del crujir que dejo su huella.
Luna, no te me escondas
y llévame por donde fue ella,
para que encuentre el signo
que aquiete mis hondas penas.
Luna que corres desnuda,
agua libre y sin riendas.
Tu luz encierra el secreto
de amores que dejan estelas.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
SESANCIONES.
Noto, cuando miro atrás,
que he escrito ya muchos versos,
que ha sido quizá excesiva
la largueza de mi verbo,
que tal vez debí acallar
tanto rebuscado estrépito;
y cuando, en mis vagas tardes
y en soledad, me releo,
pienso que ya debería
bastarme con todo eso
que he dicho sobre mis días
y acerca de mis deméritos,
que he gritado sin temblar,
vestido de desconciertos
y derramado al oído
de un papel sordo y discreto.
Noto que ya no me quedan
más discursos que los viejos
desatinos que soñé
en mi afán caballeresco:
ser un héroe, hacer del mundo
un lugar más placentero,
tender mi mano al rival,
ensalzar al compañero,
postrarme, maravillado,
ante el señorío del Cielo,
encontrar al extraviado
o resucitar al muerto.
Noto que a pesar de mí,
de mis osados intentos,
se van borrando las vidas
y empañando los espejos.
De quienes fui su legado,
pronto se desvanecieron,
y una memoria engañosa
va rellenando su hueco
como en una librería
de anaqueles pasajeros,
en los que un día, igualado,
seré un tomo polvoriento.
Noto que, con igual rumbo
que el que toman tantos sueños,
se van yendo las pasiones
como en un desfile tétrico,
y van pasando los trenes,
atestados de deseos,
por andenes imprecisos
a los que nunca me acerco.
Y no sé si es por desidia,
por omisión o por miedo,
que me advierto complacido
de contemplarlos de lejos.
Noto, en fin, que poco queda
de lo que una vez fue el céfiro
que impulsó las parcas velas
de mi barco somnoliento;
que se han ido los amigos,
los patrones, los maestros,
y ya no queda ahí afuera
nada por lo que dispuesto
pudiera estar a brindar
o a encabezar un festejo,
salvo el tránsito expectante
que me volverá un liberto.
Noto que el final será
más gozoso que el comienzo:
habrá lágrimas acaso,
y un par de elogios postreros
—justamente aminorados
en discrepantes criterios—;
pero unos y otros, apenas
con el decurso del tiempo,
se secarán de costumbres
y se curtirán de inviernos.
Entonces, como una brizna
de pasto a merced del viento,
mi nombre se irá ausentando
de estrofas y de lamentos;
seré yo también, apenas,
el esbozo de un recuerdo,
y, traspasado el umbral
que me conduzca al misterio,
seré huésped de una paz
carente de desconsuelos,
y el más sereno y más tenue
atributo del silencio.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
EL SILENCIO DE TU AMOR.
En cuento al tiempo no es exacto mi recuerdo no he prestado atención a ese detalle, si al sabor a chocolate fundido de tus labios en aquel invierno al besarte.
Las tardes recorren mi vida sin sentido corren las sombras la quietud de esos atardeceres sobre veranos frescos tu cintura rodeada por mís manos y el silencio gritando como loco.
El destino es incierto la vida lo es, no discuto con minutos que se pierden en el reloj, solo tu mirada hace ruido con cada pestañar no he oído casi nada de la vida al pasar solo me pierdo porque quiero en el encanto de tu existir y no muero porque bebo del elixir de tus besos atravez de tus ojos el reflejo de la vida es distinta me gusta tu silencio cuando me acerca al abismo dónde quizás si caen los sueños que quizás nunca fueron nuestros.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
DETÉN TUS PASOS.
Detén tus pasos,
amigo y peregrino,
no tengas prisa.
La vida es bella,
admírala despacio
y sé feliz.
Toma el embrujo
de días y de noches
que se te ofrecen.
Disfruta en ellos
de ratos y momentos
inolvidables.
Porque la magia,
preciosa de los días,
es poesía.
Y te rodea,
te embriaga los sentidos,
con sus caricias.
Ve, en todas partes,
el verso que acelere
tu corazón.
Y los suspiros
que dejan, a tu lado,
tantas escenas.
Y es que, la vida,
es parte del latido
que va en tu sangre.
Así la sangre,
da forma en esos versos
a tu poema.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
LA VERDAD DESNUDA.
En la calle reina el caos.
Y en el campo la armonía
La mente, llena de dudas.
Va resolviendo la vida.
Cuando se medita y piensa.
En la calma y en la lucha.
Abriendo la mente, escucha.
Quien aprende entre las dudas.
La verdad está en el silencio.
En la flor que va creciendo.
En la vida que culmina.
Y en los fragores del trueno.
Está, en la vida que crece.
Y en el amor que estremece.
En los astros que iluminan.
Está en la calma que alivia.
Entre las ideas se encuentra.
En las líneas, encubierta.
Entre los airados gritos.
En palabras sin sentido.
Está en la voz sin sonido.
Y en el alma que se agrieta.
Por el escabroso ruido.
Está en la flor que se seca.
Esta es la existencia misma.
La verdad está en el silencio.
Que entre los efluvios crece.
En, el bebe que solloza.
Y en el ser vivo que nace.
La verdad está en el suspiro.
De unos latidos que sienten.
Y en los brazos de la madre.
Que te cuida y te protege.
Así, la verdad se encuentra.
En el pensamiento mismo.
Cuando el pensamiento es noble.
Y el sentimiento es auténtico.
El borde del camino.
Donde la amapola crece.
Entre los versos escritos.
Y en el poema que tiembla.
La verdad, sin duda esconde.
El verdadero camino.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
EL MERCADO DE LAS VANIDADES. .
En la plaza donde el poema respira,
los versos se tiñen de cifras vacías.
No hay vuelo ni fuego, ni el alma que inspira,
solo un eco hueco que en el ego se aviva.
Los "favoritos" se apilan sin peso,
monedas de cambio en un juego avieso.
¿Es arte, acaso, si la musa calla,
y el verso se vende al que más halaga?
Un coro de voces alaban sin tacto,
se nutren de elogios, pero no de impacto.
El poema es trofeo, nunca una ofrenda,
y el alma que busca, ¿quién la recuerda?
Dejemos la cifra, volvamos al arte,
que el verso no mida su fuerza en baluartes.
Escribamos con sangre, con fuego sincero,
que el poema sea libre, honesto y entero.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
A PRIMERA VISTA.
Se abren como el amanecer hiriendo el horizonte,
una cicatriz tallada en el aliento del invierno—
una dulzura lo bastante afilada para sangrar,
pero demasiado frágil para ser nombrada.
No rosas. No.
Algo indómito:
el borde tembloroso de una marea
donde el coral corta la luz de una tormenta,
donde el aliento colapsa en silencio
y las sombras se arrodillan para besar el fuego.
Su curva es un archivo de verano,
labios robados de un fruto prohibido,
promesas más antiguas que el pecado,
derritiéndose antes de que el lenguaje
pueda sostener su forma.
El tiempo se deshilacha en su sombra
cómo un físico ebrio olvidando sus fórmulas,
cayendo en la geometría perfecta
de su lenta e inevitable apertura.
Los observo tejer palabras
de trueno y fuego,
sílabas que saben a miel
quemándose bajo la lluvia—
una letanía de pequeñas muertes
que acogería una y otra vez.
Déjame trazar su cartografía
con la fe de un cometa que se desmorona.
Déjame desaprender el lenguaje del cielo,
hasta que mis propios labios respondan
con el fuego que sobró del beso que nos daremos mañana...
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
domingo, 29 de diciembre de 2024
ENAMORADO DE USTED.
Enamorado de usted? … no lo sé,
tal vez ilusionado,
quizá empeñado en creer que se puede volver a comenzar…
y se puede alcanzar la felicidad… ¿pueda ser?,
soñando en la sublime experiencia de sentirse volar…sin alas…
solo con el pensamiento,
e imaginar que usted sonríe al verme llegar.
Acaso entusiasmado por advertir esta emoción,
y que puedo inventar versos que inspiren poemas…
que le confiesen mi delirante sentir.
¿Enamorado de usted?... ¡no puede ser!…
¿o será que tengo necesidad de saberme querido?,
de no sentirme así…abandonado…
inerme y frío,
mal herido,
alejado de todo…intentando encerrarme en el vacío,
evitando la decepción de ser nuevamente traicionado.
Pero vivo un deseo incontenible,
un impulso imprudente…incontrolable…
que me empuja a buscarla,
me captura y me roba los suspiros,
y me hace delirar con su presencia…
y alucinar que, así como yo usted también se siente atraída,
se siente encantada…seducida…
vehemente… deslumbrada,
ardiente como yo…embrujada,
perdidos los dos en una mirada…
yo en la serenidad de la suya…
y usted en el sosiego de la mía,
como dos adolescentes…primerizos,
con la pureza de la lealtad,
con la franqueza de la castidad…
y la fuerza de un amor de verdad.
Así me siento ahora…
por sus hermosos ojos hechizado,
y a decir de los que saben…
inevitablemente enamorado.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
TIEMPO DE SOMBRAS.
En tiempos de sombras, la noche se alarga,
La luz vacila, la esperanza se desgarra,
En silencio, la incertidumbre nos abraza,
En un mundo donde la sombra todo embarga.
Caminamos entre ruinas y escombros,
Memorias desvanecidas, sueños rotos,
El eco de la soledad retumba en los corredores,
En cada esquina, la realidad nos impone.
Bajo el manto oscuro de la desigualdad,
La injusticia se cierne con su cruel verdad,
Somos testigos de un tiempo desgarrado,
Donde la sombra de la angustia ha anidado.
Pero en medio de la penumbra y el pesar,
Aún late la llama de la humanidad,
En gestos de solidaridad y empatía,
Encontramos la luz en medio de la sombría.
Que en estos tiempos de sombras y desdén,
No olvidemos que juntos podemos contener,
El avance de la noche con nuestra bondad,
Construyendo un futuro de luz y verdad.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
COMO HUMANO.
En un vaso ocioso de café,
flotan imágenes vacilantes,
de pensamientos que el tiempo,
recorriendo su camino atrapó,
incitándome al amor inmortal,
al amor que brilla a mi alrededor.
Ahora que mi conciencia se aclara
quebrantando mi soledad,
sin engaños, fluyo a la honestidad
y en la tormenta que fue mi vida,
me entrego, pero quiero más,
no puedo vivir en entregas,
sí mis manos están atadas,
sí mi cuerpo está magullado.
Sin nada que ganar o sin nada que perder,
un océano me separa,
¿cómo puedo decir por siempre?
donde quiera que esté,
será necesario que mi corazón
lo de por sentado.
Al final, a donde quiera que vaya,
yo estaré esperando lo que sea,
aún, sí mi corazón se rompiera.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
A ESE AMOR QUE BRILLA.
En un vaso ocioso de café,
flotan imágenes vacilantes,
de pensamientos que el tiempo,
recorriendo su camino atrapó,
incitándome al amor inmortal,
al amor que brilla a mi alrededor.
Ahora que mi conciencia se aclara
quebrantando mi soledad,
sin engaños, fluyo a la honestidad
y en la tormenta que fue mi vida,
me entrego, pero quiero más,
no puedo vivir en entregas,
sí mis manos están atadas,
sí mi cuerpo está magullado.
Sin nada que ganar o sin nada que perder,
un océano me separa,
¿cómo puedo decir por siempre?
donde quiera que esté,
será necesario que mi corazón
lo de por sentado.
Al final, a donde quiera que vaya,
yo estaré esperando lo que sea,
aún, sí mi corazón se rompiera.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri.
HAY DÍAS ...
Hay días que pasan y hay días,
que no deberían pasar.
Hay días que son semilla
y otros fruto del deseo,
y otros tantos no se dan
por más que abones el huerto.
Hay días que son condena,
la inocencia se hace reo
por culpa de la injusticia
capaz de dictar sentencia
con la aquiescencia del pueblo.
Y hay días que somos libres
para hacer lo que nos nace
sin morir en el intento.
Hay días para perderse
en la base de tu seno,
descubrirte los secretos
y sentir la vida plena.
Hay días que son para darse,
pero hay otros más perversos
en que es mejor alejarse
del peligro de otro cuerpo,
evitar el desenfreno,
y no derrapar en sus curvas
sucumbiendo en la cuneta
de los falsos sentimientos.
Hay días inolvidables
que se quedan para siempre
con sus noches inefables.
¡Dulce recuerdo presente!
Hay días que son consuelo
y hay días para olvidar.
A veces, nunca amanece
y otros días son eternos.
Hay días que, al despertar,
se desvanecen los sueños.
Hay días para vivirlos,
y en cambio, hay días enfermos
en que es más que suficiente,
sobrevivirle a la muerte.
Todavía quedan días
para encontrar el sentido
a esta vida que vivimos
¡Queda tanto todavía
por aprender del camino!
Y si es poco lo que queda,
quiero que dé para mucho,
que me merezca la pena
aquello por cuanto lucho.
Así, cuando llegue la noche,
-el ocaso de los tiempos-
podré descansar tranquilo.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
sábado, 28 de diciembre de 2024
QUÉ SERÁ DE TI.
Que será de ti, en este mundo adversa,
Un alma errante en busca de su destino,
Caminando entre luces y sombras dispersas,
Buscando respuestas en cada camino.
En cada paso, siento tu partida venir,
La tristeza se refleja en mis sueños cansados,
El tiempo ha pasado y no puedo mentir,
La ausencia aquel brindis nos ha dejado marcados.
Estoy seguro que tu historia se despliega,
Pero los recuerdos se vuelven melancolía,
Las risas compartidas, ahora son una entrega,
De lágrimas que caen en la noche fría.
En cada sueño, la nostalgia se hace presente,
Las palabras que solíamos intercambiar,
Se desvanecen en el viento, sin ser consciente,
De lo mucho que anhelamos volver a brindar.
Pero también habrá momentos de esperanza,
Cuando el recuerdo se convierte en un abrazo,
Aunque no estés aquí, tu esencia se avanza,
Y en cada brindis, te siento a mi lado.
Que será de ti, en este vasto universo,
El tiempo no borra lo que hemos vivido,
Aunque no estés presente, te llevo en mi verso,
Y en cada brindis, nuestro amor está contenido.
Abro mis alas y te envío un suspiro,
Un brindis en silencio por lo que fue,
Aunque el tiempo nos haya separado, respiro,
La tristeza se transforma en un dulce recuerdo, ¿ves?
Que será de ti, en este vasto universo,
No importa la distancia, siempre estarás aquí,
En cada brindis, en cada verso,
Recordando aquellos momentos que compartimos sin fin.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri
viernes, 27 de diciembre de 2024
EL ESPEJO Y YO.
DE LO VIEJO Y LO JOVEN.
Bien sabe el viejo de errores.
Y el joven de melodías.
El viejo de desventuras.
Sabe el joven de locuras.
Y entre los dos la cordura.
Se abre paso cada día.
Cancionero de emociones.
Que, siendo de ayer, son hoy.
Del mañana, si hay alma.
Si son nobles, son eternas.
Quedarán en el olvido.
Sí carecen de fiel brillo.
El viejo sabe de amores.
De fracasos y tropiezos.
Mientras el joven se curte.
Con cada nuevo suceso.
Uno, vive en blanco y negro.
El otro aprende, en colores.
Sí, la vida resplandece.
En el alba de los sueños.
Todo parece pequeño.
Y el corazón se estremece.
Cómo la vida obedece.
Si el amor se ensancha y crece.
Sabe el viejo de sabores.
De sinsabores y desprecios.
Sabe que no tiene precio.
La nobleza y sus actores.
Y sabe, que aún, siendo viejo.
Todavía sabe de amores.
Y en los márgenes del tiempo.
Donde habita la esperanza.
Vuela una existencia blanca.
Donde la nobleza anida.
Viejo, y joven, son la misma.
Esencia, que los cautiva.
Autor
Antonio Carlos Izaguerri